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Tercera Reunión del Comité Preparatorio de la Conferencia de Examen del TNP 2020

Intervención efectuada por el Jefe de la Delegación de la República Argentina, Embajador Rafael Mariano Grossi

30 de Abril

Permítame felicitarlo, Emb. Hussyn, por su elección para dirigir esta sesión final del Comité Preparatorio del ciclo de revisión 2020.    Agradecemos la determinación con que ha asumido este compromiso y ha logrado completar las importantes y necesarias consultas previas con todos los Estados interesados, como parte del proceso inclusivo y transparente que comenzaron sus antecesores y que nos permitirá continuar sentando las bases para lograr una Conferencia de Examen exitosa. Cuente usted con el apoyo irrestricto de la delegación Argentina.

También deseamos agradecemos la excelente labor que ha realizado el Emb. Bugajsky junto al equipo diplomático de Polonia para la II PrepCom, que nos permitió continuar nuestros debates en un clima de confianza y diálogo, manteniendo en todo momento una gran claridad sobre los objetivos que debemos alcanzar para sentar las bases de una Conferencia de Revisión exitosa de plena buena fe. Su documento de resumen y sus recomendaciones, junto a las del Presidente de la Primera Sesión, servirán para fortalecer sin duda el presente proceso de revisión.

Merece especial referencia  el Working Paper 4 que los Chairs de ambas PREPCOM han presentado conjuntamente, identificando sabiamente los puntos de coincidencia indispensables y haciendo un diagnóstico privilegiado tras sus respectivos procesos de consultas, amplios e inclusivos.    Apreciamos el valor que tiene la conclusión de que el TNP continua siendo de central importancia para sus Estados Parte, en la medida que sirve de sostén a nuestros esfuerzos jurídicos y políticos sobre no proliferación, desarme y los usos pacíficos de la energía nuclear, conclusión que comparto y he podido también comprobar fehacientemente. 

Como no puede ser de otra manera, nos hacemos eco también de su conclusión de que es necesario resolver la nominación del Presidente de la Conferencia de Revisión y otros miembros de la Mesa a la brevedad posible (punto 12), así como la recomendación que enfatiza la importancia de que la elección del Presidente se resuelva a la brevedad, a fin de poder proceder a la elección de otras autoridades y, en particular, asegurar la continuidad, la cooperación y, agrego, la coherencia en esta última parte del proceso preparatorio. 

El momento de tomar la decisión es este Comité Preparatorio. He tenido el honor de recibir hace más de dos años el endoso del Grupo de Países Latinoamericanos y del Caribe y hemos aguardado, pacientemente los pasos sucesivos correspondientes, que ciertamente pudieron haberse tomado antes.

Continuar retrasando una decisión a esta altura del proceso no es lógico ni razonable. Hay mucho trabajo por delante, como usted bien sabe Sr Presidente, de modo que esperamos que sus consultas nos conduzcan a una rápida solución a este tema.  Seguir diciendo que atribuimos la mayor importancia a este Tratado y no confirmar al candidato endosado por su región resultaría muy difícil de entender. El afectado no es un candidato, o su país, es este proceso preparatorio cuya Presidencia usted ejerce.

La experiencia pasada, las declaraciones durante la última sesión y las amplias consultas realizadas por Presidentes de anteriores procesos de revisión, nos confirman que existe un amplísimo consenso acerca de la importancia de contar con las autoridades de la Conferencia designadas con la mayor antelación posible.  Agradezco las numerosas manifestaciones de apoyo de muchísimas delegaciones de todas las regiones y grupos. Estamos listos para poner manos a la obra.

Sr. Presidente,

El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares es la piedra angular de régimen de desarme y no proliferación a nivel global y la Próxima Conferencia de Revisión en 2020, que marca el 50 aniversario de su entrada en vigor, se vislumbra como una oportunidad para reafirmar el compromiso de los Estados Parte con el equilibrio de obligaciones y derechos que aun hoy, luego de 50 años, consideramos vigentes.

Los temas contemplados en el Tratado han evolucionado a lo largo de estos años, reflejando un andamiaje jurídico y político que ofrece un sostén de derecho internacional indispensable a las políticas de estados poseedores y no poseedores de armas nucleares por igual. Este andamiaje  se inserta en un particular contexto internacional que nos exige repensar la mejor forma de actualizar su vigencia a fin de lograr el objetivo último: un sólido de régimen que prevenga la posibilidad que países consideren las armas nucleares como una opción y donde las existentes sean objeto de un proceso sostenido de desarme verificable, transparente e irreversible. 

Este contexto internacional se nos presenta con desafíos importantes, mostrando perfiles que no dejan de inquietarnos respecto de la responsabilidad que aún tenemos para prevenir escaladas de conflictos a través del uso de armas nucleares. Pero no debemos olvidar que el TNP ha sabido capear otros temporales a lo largo de la Historia desde su adopción en 1968, atravesando períodos muy difíciles en le escena internacional.

Nuevamente, los esfuerzos internacionales para lograr que el uso de armas de destrucción masiva se limite a la teoría y la especulación se enfrentan con casos desalentadores que están en las primeras planas de los diarios. Vemos que los logros en términos de paz, de seguridad y estabilidad global no pueden darse por sentados, y demandan un compromiso permanente para apuntalar y fortalecer los acuerdos que son la base de ese progreso, siendo el TNP un caso emblemático en ese sentido.

La situación internacional actual refuerza la prioridad y vigencia que tiene el TNP. Como el resto de la comunidad internacional la Argentina ha recibido con interés y esperanza los anuncios acerca de la interrupción del programa de ensayos nucleares y de misiles por parte de Corea del Norte. Esperamos que el diálogo abierto con Corea del Sur y los Estados Unidos continúe en el sentido de lograr acuerdos más ambiciosos y verificables. En particular estimamos que la firma y ratificación del CTBT por parte de Corea del Norte y el pronto regreso de los inspectores del OIEA serían señales adicionales positivas hacia la región y la comunidad internacional en su totalidad.

Confiamos en que el Organismo Internacional de Energía Atómica pueda seguir confirmando el cumplimiento de las obligaciones asumidas por Irán e instamos a todos los actores involucrados  a no cesar en sus esfuerzos de soluciones mutuamente acordadas en todos los ámbitos de la agenda del desarme y la no proliferación.

A pesar de las visiones a veces diferentes  que muchos podamos tener respecto de la rapidez en la implementación de varios objetivos del TNP, por ejemplo en materia de desarme, debemos reconocer que, a 25 años de haber decidido su extensión indefinida, sin la existencia de este instrumento el mundo estaría considerablemente peor, con más incertidumbres y peligros. Sólo hay que imaginar un mundo sin este Tratado, en el que se paralizaría la mayoría de las actividades vinculadas a las salvaguardias y los usos pacíficos de la tecnología nuclear y donde la seguridad internacional en materia nuclear se sumiría en el vacío jurídico y la  unilateralidad.

Sr. Presidente,

En nuestra visión, la Conferencia de 2020 será una Conferencia de Examen y Compromiso Renovado.(“review and recommitment”)

Ambos aspectos son importantes e se refuerzan mutuamente.

El examen en sí mismo, es impostergable. Sobre todo luego de que en 2015 el ejercicio en su totalidad se viera frustrado por la ausencia del consenso final.

Mucho, y muy importante, ha sucedido en esto últimos 10 años. Hay circunstancias internacionales que motivan la preocupación, y también ha habido progresos y elementos nuevos en el debate.  Debemos concentrar nuestros esfuerzos para que el examen no termine siendo  rehén de cuestiones aisladas  que no deben nunca hacernos  perder de vista la riqueza del conjunto y la importancia de cumplir cabalmente con el mandato de la Conferencia, que incluye el examen de la operación del TNP en su totalidad.

En materia de seguridad tecnológica y física, luego del accidente de Fukushima Daiichi, los países han encarado una serie de acciones convergentes a una mejora sustantiva y profunda en esta materia, y están embarcados decididamente en una cambio de paradigma de la cultura de la seguridad. Se ha producido asimismo un renovado interés global y un conjunto de acciones concretas en materia de seguridad física, incluyendo iniciativas de alto nivel como la serie de Cumbres a nivel Presidencial y las Conferencias del OIEA, cuya próxima edición tendrá lugar pocos meses antes de la Conferencia de Revisión. Son acciones multinacionales que hasta hace unos pocos años hubiesen sido inimaginables en torno a un tema de esta naturaleza.

Otro tanto puede decirse en el área de Salvaguardias, cuyo sistema se ha modernizado considerablemente a través de las salvaguardias integradas, y continúa buscando nuevas soluciones tanto jurídicas como tecnológicas y políticas a través de la cooperación de los Estados miembros del OIEA y en un diálogo continuo con todas las partes.

Mención especial merecen los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear, que ha crecido en impacto, extendiéndose a nuevas e importantes aplicaciones en la salud, la agricultura y la lucha contra el cambio climático; en desarrollo tecnológico, con avances concretos como los Small Modular Reactors algunos de los cuales  ya están en construcción, como en mi país, la Argentina, y también han comenzado a licenciarse en otros países. Y también ha crecido en alcance geográfico, con nuevos países incorporándose cada año al OIEA y su esquema de cooperación técnica así como países desarrollados y en desarrollo, en todas las regiones, que están emprendiendo programas más avanzados, incluyendo reactores de investigación e incluso nuevas plantas de potencia allí donde eran inconcebibles hace 15 años.

En mi carácter de Presidente designado, es mi intención convocar una serie de consultas regionales, con la intención de escuchar experiencias, recoger la visión de todos y buscar maneras efectivas de promover progresos tangibles y concretos durante la Conferencia de Examen.

Todo ello amerita un ejercicio de revisión sistemático y serio.

A lo largo del desarrollo de la agenda, mi delegación elaborará en mayor detalle consideraciones sustantivas para cada grupo temático.

Señor Presidente,

La Conferencia del 2020 será, a nuestro entender, una conferencia para expresar, también, nuestro renovado compromiso con el TNP.

Esto es importante en el marco de los 50 años del Tratado y de los 25 años de su extensión indefinida.

No caben dudas que el TNP ha aportado mucho a la seguridad internacional y, si bien queda un camino por recorrer, el propio articulado de este acuerdo histórico nos marca el camino a seguir.

Nuestras sociedades nos están mirando. La comunidad internacional toda tiene derecho a reclamar un mayor impulso y compromiso político.

Esta sesión es la oportunidad para escucharnos atentamente y comenzar a  considerar de qué manera podemos avanzar cada uno en nuestros objetivos individuales, pero convergiendo en una dirección que también puedan recorrer nuestras contrapartes y que vaya más allá de nuestras posiciones de máxima, acercándonos –por qué no decirlos- al bien común. Al concluir nuestros debates, nos embarcaremos en el último año de trabajo antes de llegar al destino final, en Nueva York. No es momento de detener la marcha, o de mirar hacia atrás, sino todo lo contrario. 2020 es mañana.

Muchas gracias.

 

 


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular