En la reunión de Los Cabos, México, los ministros de Relaciones Exteriores del G-20 abordaron posibles mecanismos para fortalecer el funcionamiento y la efectividad del sistema multilateral. Timerman pronunció al respecto un alegato sobre el rol de la Asamblea General en ONU.
El canciller argentino, Héctor Timerman, indicó que la principal falencia de la arquitectura multilateral es su rigidez en mantener una estructura diseñada para una realidad que ya no existe, el mundo de la posguerra y la Guerra Fría.
"Es necesario democratizar las instituciones y sus sistemas decisorios; en particular el doble estándar existente en el sistema de Naciones Unidas, entre una Asamblea General en la cual cada país, grande o pequeño, tiene el mismo peso relativo pero sus votaciones no son vinculantes y el Consejo de Seguridad donde hay un grupo muy reducido de países que decide sobre los temas más delicados y en el cual cinco países tienen un veto que se impone sobre los deseos del resto del mundo", dijo.
En este sentido, Timerman instó a sus pares a promover las reformas necesarias para que la Asamblea General sea el órgano rector en las decisiones de Naciones Unidas.
Timerman subrayó la anomalía que representa para el sistema multilateral el hecho de que un país pueda desoír once resoluciones de la Asamblea General sin mayores consecuencias.
En palabras de Timerman, el déficit democrático excede a la relación entre Estados y al debate sobre el Consejo de Seguridad. Otros organismos como el FMI y el Banco Mundial también deberían ser reformados.
Indicó que es necesario ampliar la participación de diversos actores sociales en la discusión de los problemas de la agenda global y en particular destacó que no se puede resolver el problema de la pobreza con recetas prescriptivas de países con una realidad muy distinta pero, fundamentalmente, sin la participación de los afectados directos tanto en el diagnóstico como en el diseño de soluciones a sus propios problemas.
En la apertura, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, ya había indicado que pese a la multiplicidad de organismos internacionales que existen parece que el mundo hoy "no tiene dirección" y la gente ha perdido la confianza en la capacidad política de dar respuestas a sus necesidades.
Después del discurso de la anfitriona, Hillary Clinton cuestionó las barreras impuestas al comercio con regulaciones proteccionistas, subsidios y otras medidas, además de la "creciente presencia e influencia de compañías públicas o empresas controladas por el Estado".
"Hemos hecho grandes progresos a lo largo de los años para afrontar el tema de las barreras arancelarias al comercio, pero hoy en día muchas de las barreras más importantes no están surgiendo en las fronteras, sino detrás de ellas", expresó.
Clinton dijo que esta situación, que englobó bajo el término de "capitalismo estatista", va en contra del mandato central del G20 de promover un crecimiento equilibrado y sostenible.
Participan de la cumbre de Cancilleres los países miembros del G20, entre ellos la anfitriona Patricia Espinosa, canciller de México; Hillary Clinton, secretaria de Estado de los Estados Unidos; Guido Westerwelle, canciller de Alemania; Tsuyoshi Yamaguchi, canciller de Japón, y otros ministros de Relaciones Exteriores de países invitados por la presidencia mexicana, entre ellos Azerbaiyán, Argelia, Benín, Camboya, Chile, Colombia, Emiratos Árabes Unidos, España, Noruega y Singapur.
El G-20 es un foro integrado por 19 países y la Unión Europea, que en conjunto representan un 90 por ciento del producto interno bruto mundial y dos tercios de la población total.
20 de febrero de 2012 Misión Permanente Argentina ante las Naciones Unidas