Intervención del Representante Permanente de la República Argentina, Embajador Martín García Moritán.
6 de junio
Señor Presidente,
La Argentina agradece a Kuwait la convocatoria de este debate abierto sobre un tema que siempre ha sido de nuestro particular interés. Asimismo, agradecemos a la Sra. Karin Landgren y al Sr. James Cockayne por su valiosa presentación esta mañana.
La Argentina considera que la Nota 507 constituyó un valioso instrumento para aumentar la transparencia, la inclusión y la eficiencia del Consejo, así como un texto equilibrado que puede servir de guía útil sobre las medidas o las mejores prácticas acordadas en relación con sus métodos de trabajo.
Mi país ha propugnado históricamente la necesidad de que los esfuerzos por la mejora en términos de transparencia, inclusividad, apertura, democratización y eficiencia en el trabajo del Consejo de Seguridad sean constantes. En esa línea, nos guía la convicción de que, sin afectar la efectividad de la toma de decisiones, el Consejo puede y debe ser más transparente y democrático en su relación con la membresía ampliada.
No hay dudas de las mejoras que en los últimos años se han introducido a los métodos de trabajo de este órgano. Y como no podía ser de otra manera, ello ha sido producto del esfuerzo de los miembros electos, quienes con paciencia y empeño fueron y son los artífices de estos logros.
Cabe recordar que fue la Argentina la que, en febrero de 2000, durante su Presidencia del Consejo de Seguridad, urgió la adopción de una Nota del Presidente del Consejo por la cual los miembros recientemente electos fueran invitados a participar como observadores en las consultas informales durante el mes previo a la iniciación de su mandato como miembros electos de dicho órgano. También durante su mandato en 2005-2006 fue impulsor y apoyó diversas iniciativas encaminadas a lograr mayor transparencia y acceso de la membresía al Consejo.
En la última Presidencia Argentina del Grupo de Trabajo sobre la Documentación y Otras Cuestiones de Procedimiento, cargo que ocupó en el bienio 2013-2014, se adoptaron numerosas Notas de la Presidencia, sobre temas como las consultas con los países contribuyentes de tropas y policías, el diálogo con los países no miembros del Consejo y otros órganos, la participación de los miembros del Consejo en la redacción de productos del Consejo y su responsabilidad más amplia de redacción, y la continuidad de la labor de sus órganos subsidiarios, entre otros.
Respecto del diálogo con países contribuyentes de tropas y policías, recordamos nuestra propuesta -realizada conjuntamente con Nueva Zelanda en 1995- de establecer un mecanismo de consultas mensuales del Consejo de Seguridad con dichos países, e instamos al Grupo de Trabajo sobre Operaciones de Mantenimiento de la Paz a continuar manteniendo reuniones, de manera regular y previsible, con países contribuyentes de tropas sobre temas de relevancia.
La Argentina valora la evaluación de forma periódica de la aplicación de la nota S/2017/507 y de otras notas pertinentes, la identificación de prácticas exitosas y posibles deficiencias, así como la consideración de ajustes necesarios. En este sentido, la Argentina exhorta a que el Grupo de Trabajo Oficioso continúe trabajando hacia un único documento exhaustivo con el fin de consolidar y racionalizar todas las decisiones sobre los métodos de trabajo.
El diálogo del Consejo con organismos, sean estos del sistema de las Naciones Unidas u otros es esencial para el cumplimiento de las funciones del Consejo de Seguridad. En este marco, es importante asegurar un diálogo fluido entre el Consejo y la Asamblea General, incluyendo la publicación en tiempo y forma de los informes anuales del Consejo a la Asamblea, en concordancia con el artículo 24.3 de la Carta.
Asimismo, entre los órganos que consideramos cruciales para el cumplimiento del mandato del Consejo se encuentran la Comisión de Consolidación de la Paz, la Corte Penal Internacional y los organismos de asistencia humanitaria. El Consejo de Seguridad tiene una multiplicidad de responsabilidades y, para cumplirlas, es menester cierta coordinación con otros actores. Ahora bien, la Argentina no favorece que el Consejo de Seguridad, cuya función es mantener la paz y la seguridad internacionales, absorba funciones de otros órganos.
Entre los aspectos en los que el Consejo no ha hecho progresos sustantivos, se encuentra el seguimiento de las remisiones hechas a la Corte Penal Internacional. El Consejo periódicamente recibe los informes requeridos de la Fiscal de la Corte Penal Internacional por sus propias resoluciones, pero no toma ninguna acción en consecuencia, aún en casos en que la Corte informa de que no se ha dado la cooperación requerida por las resoluciones del Consejo.
Destacamos asimismo la falta de progresos significativos en el debido proceso en el marco de los Comités de Sanciones del Consejo, por lo que Argentina continúa sosteniendo la necesidad de que el procedimiento del Ombudsman independiente e imparcial aplicado en el marco del Comité de Sanciones contra el EIIL (Dáesh) y Al-Qaida se extienda a todos los comités de sanciones.
No desconocemos que lo que está en juego al mejorar los métodos de trabajo del Consejo es la cultura de este órgano en materia de adopción de decisiones y la eficacia de su desempeño. Es por ello que Argentina da la bienvenida a las constructivas discusiones que sobre la materia han tenido lugar en el marco de las negociaciones intergubernamentales sobre reforma del Consejo de Seguridad.
Quisiera concluir que esta tarea de revisión y actualización de los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad, en respuesta a las demandas de la comunidad internacional a favor de su democratización, mayor inclusión, rendición de cuentas y transparencia, reitero, es un importante objetivo que mi país endosa.