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Debate Abierto en el Consejo de Seguridad sobre "Violencia Sexual en conflicto"

Intervención del Representante Permanente Alterno de la República Argentina, Ministro Alejandro Verdier 

23 de abril

Muchas gracias señor Presidente,                                              

La Argentina se alinea al discurso pronunciado por la distinguida Delegación de Canadá en nombre del Grupo de Amigos de las Mujeres, la Paz y la Seguridad.

En primer lugar, quisiera agradecer al Gobierno de Alemania por la iniciativa de organizar este debate, así como por haber circulado la nota conceptual para orientar las intervenciones. Del mismo modo, agradecemos las intervenciones del Secretario General, Sr. Antonio Guterres; de la Representante Especial del Secretario General para Violencia Sexual en Conflicto, Sra. Pramila Patten; y el resto de los destacados oradores que han participado.

Sr. Presidente,

La Argentina expresa su beneplácito por los esfuerzos positivos de los últimos años realizados por los Estados, las Naciones Unidas, organizaciones intergubernamentales, la sociedad civil local e internacional para prevenir y responder a la violencia sexual.

La Argentina continúa apoyando firmemente los esfuerzos del Secretario General y de la Oficina de la Representante Especial sobre Violencia Sexual en Conflicto,  agradece la publicación del último Informe del Secretario General S/2019/280 , y comparte plenamente sus recomendaciones, orientadas a exigir que todas las partes estatales y no estatales asuman compromisos formales y específicos para prevenir y combatir la violencia sexual relacionada con los conflictos; como también fortalecer la prevención apoyando los esfuerzos encaminados a garantizar la responsabilidad penal de los perpetradores y el acceso a la justicia para los sobrevivientes.

En el marco del décimo aniversario del establecimiento del mandato de la Oficina de la Representante Especial sobre la Violencia Sexual en los Conflictos, la Argentina quisiera reiterar el apoyo a su trabajo, firmemente arraigado en la agenda relativa a las mujeres y la paz y la seguridad, originada en la resolución 1325 del Consejo de Seguridad.

El creciente uso y amenaza de la violencia sexual perpetrados por diversos actores y grupos armados estatales y no estatales contra grupos específicos constituyen crímenes internacionales de la mayor gravedad, y deben ser prevenidos y sancionados en el estricto marco de la legalidad, haciendo uso de las herramientas y mecanismos a disposición, incluyendo los regímenes de sanciones de este Consejo, los cuales deberían incluir a la violencia sexual como un criterio específico para la imposición de sanciones, y la remisión de los casos a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

Señor Presidente,

La prevención y el combate contra la violencia sexual en conflicto deben estar al frente de todos los esfuerzos de prevención y de mantenimiento, consolidación y sostenimiento de la paz por parte de la Organización y la comunidad internacional en su conjunto. En tal sentido, una de las acciones clave para prevenir este flagelo es abordar los factores de riesgo y las condiciones subyacentes que generan que las mujeres y determinados grupos se encuentren en una situación de mayor vulnerabilidad y riesgo frente a la violencia sexual. Tales factores incluyen, entre otros, la discriminación estructural, las formas de violencia basada en el género, y los climas de impunidad e inseguridad. De igual importancia son las acciones y los esfuerzos destinados a promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas, en toda su diversidad.

Respecto al acceso a la justicia y la rendición de cuentas por los crímenes de violencia sexual, es fundamental generar mayor cooperación e intercambio de buenas prácticas en las áreas de investigación, asistencia a las víctimas, extradición y asistencia jurídica, a fin de poner fin al clima de impunidad que contribuye a la proliferación de estos crímenes.

En tal sentido, cabe destacar que nuestro país es miembro del mecanismo de cooperación internacional denominado "Justice Rapid Response (JRR)" cuyo objeto es la provisión sin demoras de asistencia en la investigación de delitos graves contra el Derecho Internacional para los Estados y organizaciones internacionales que requieran de la asistencia de expertos en el relevamiento de información que pueda servir en la investigación y juzgamiento de delitos internacionales. Con respecto al trabajo de este mecanismo, la Argentina estima de gran valor su alianza y trabajo conjunto con ONU Mujeres, lo cual garantiza la inclusión de especialistas en cuestiones de género en la investigación de los delitos.

Por otra parte, reiteramos que son las víctimas quienes deben estar en el centro de todos nuestros esfuerzos de prevención, erradicación y rendición de cuentas por los crímenes de violencia sexual. Por tal razón, es fundamental proteger, contener, asistir y reinsertar a todas las víctimas de tales violaciones, en colaboración con organizaciones de mujeres y otras organizaciones de la sociedad civil.

Sr. Presidente,

Tales elementos deben ser tenidos en cuenta al definir los mandatos de las operaciones de mantenimiento de la paz y las misiones políticas especiales, así como también en los esfuerzos de consolidación de la paz de este Consejo, en el marco de la Resolución 1325 y sus complementarias, integrando a las mujeres en lugares significativos de toma de decisiones.

Estamos convencidos que el desarrollo de planes nacionales para la implementación de la Resolución 1325 debe ser visto como un instrumento para construir la paz y prevenir la violencia sexual en todas las áreas, especialmente en situaciones de conflicto. Tal es el espíritu que alentó a nuestro país a unirse a la Red de Puntos Focales Nacionales sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad, a decidir formar parte del Grupo de Amigos sobre Mujeres, Paz y Seguridad en Ginebra, así como adherir a la Iniciativa Elsie impulsada por el Gobierno canadiense para asegurar el incremento de mujeres desplegadas en las operaciones de paz.

Señor Presidente,

La Argentina tiene una visión integral de la paz, donde la equidad y la igualdad de género son una política de Estado que atraviesa todas las políticas públicas que se llevan adelante.

En el ámbito nacional, en el año 2009 se adoptó la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer en todas las áreas donde se desarrollan relaciones interpersonales y en el año 2016 el Presidente Macri lanzó el Plan Nacional para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra la Mujer, en el que se refleja la firme voluntad del Poder Ejecutivo de asumir como política de Estado el cumplimiento del derecho de todas las personas a vivir una vida libre de violencia.

En el ámbito internacional, la Argentina reitera su compromiso con la política de tolerancia cero de la Organización en relación a los casos de explotación y abuso sexual, así como su apoyo a las medidas adoptadas por el Secretario General en esta cuestión. En ese sentido, junto a más de 80 países se ha unido al Pacto Voluntario para la prevención y la lucha contra el abuso y la explotación sexuales.

Por otra parte, quisiera destacar el importante rol de “La Declaración sobre Escuelas Seguras”, iniciativa liderada por mi país junto con Noruega, en la que los Estados reconocen los distintos obstáculos que afectan a la educación durante los conflictos armados y formulan compromisos de mejorar la protección brindada a los estudiantes, el personal y los establecimientos educativos. La Declaración también señala el rol positivo y de protección que puede tener la educación durante los conflictos armados, y destaca la importancia de mecanismos, instrumentos e iniciativas clave que contribuyen a prevenir los ataques a la educación.

Para concluir, Sr. Presidente,

La violencia sexual en conflicto representa una de las más atroces y terribles violaciones a la dignidad humana, lo que constituye una inconfundible e ineludible amenaza a la paz y la seguridad internacionales.

Es por ello que debemos redoblar nuestro compromiso con la prevención, la erradicación y la rendición de cuentas frente a tales crímenes, poniendo a sus víctimas en el centro de nuestro accionar, y aunando esfuerzos para abordar las condiciones estructurales y subyacentes que colocan a las mismas en un mayor grado de vulnerabilidad y riesgo.

Muchas gracias.